Atrapados entre objetos: El drama oculto del Síndrome de Diógenes

Roberro Cura, MS

«Detrás de una casa llena de objetos puede esconderse una vida marcada por la soledad y la angustia».

En cierta ocasión visité una casa por razones profesionales. Allí vivía una mujer a quien siempre había percibido como una persona pulcra, equilibrada y amable. Por eso me sorprendió encontrar la sala ocupada por objetos acumulados, vasijas, botellas y numerosos artefactos que parecían inservibles.

Con tacto y delicadeza le pregunté por qué conservaba tantas cosas. La señora me respondió que algunas podrían servirle algún día y que otras contenían piezas que tal vez llegaría a necesitar. Al continuar conversando, comprendí que muchas también estaban unidas a recuerdos, personas y momentos de su vida. Aquello que para cualquiera parecía inútil tenía para ella una posible utilidad o un profundo valor emocional.

Aquella experiencia me ayudó a comprender que detrás de la acumulación no siempre existe simplemente desorden. Quizás usted haya observado algo parecido en alguna persona mayor cercana: espacios invadidos por tarecos, resistencia a desecharlos y una razón para conservar cada uno.

A este patrón de comportamiento se le ha llamado tradicionalmente “Síndrome de Diógenes”. En los casos más graves pueden aparecer abandono personal, aislamiento, condiciones insalubres y rechazo de la ayuda.

Sin embargo, resulta paradójico que este cuadro lleve el nombre de Diógenes de Sinope. Este filósofo griego del siglo IV a. C. fue un referente de la llamada escuela cínica, la cual defendía una vida austera, cercana a la naturaleza y alejada de las convenciones sociales. Diógenes despreciaba las riquezas y consumía solo lo estrictamente necesario para cubrir sus necesidades básicas. Es probable que su apariencia descuidada y su rechazo a las normas sociales motivaran la asociación con el síndrome; no obstante, su desprendimiento material fue una elección consciente, opuesta por completo a la acumulación que hoy se vincula con su nombre. Por esta razón, numerosos médicos e investigadores cuestionan dicha denominación. Los manuales diagnósticos actuales no reconocen el síndrome de Diógenes como un diagnóstico independiente, sino que incluyen el «trastorno de acumulación», conocido popularmente como «acumulación compulsiva», aunque ambos conceptos no describen exactamente la misma realidad.

¿Qué puede llevar a una persona a conservar tantos objetos hasta permitir que invadan su espacio y su vida?

No existe una causa única. Pueden influir pérdidas importantes, soledad, depresión, angustia, experiencias traumáticas, deterioro cognitivo o dificultades para tomar decisiones. Los objetos pueden proporcionar seguridad, compañía o continuidad frente a una vida que se percibe cada vez más vacía.

Criticar, avergonzar o retirar bruscamente las pertenencias suele aumentar la resistencia. El acercamiento debe ser respetuoso, gradual y, cuando exista riesgo para la salud o la seguridad, acompañado por profesionales.

Comprender este comportamiento no significa ignorar sus riesgos, sino reconocer el sufrimiento que puede ocultarse detrás de él. La solución no siempre comienza vaciando una casa, sino acercándonos con respeto a la persona que vive entre tantos objetos.

Antes de llamar desorden a lo que vemos, deberíamos preguntarnos qué temor, pérdida o necesidad intenta conservar esa persona a través de aquello que guarda.

Roberto Cura MS
Roberto Cura MS
Artículos: 76

3 comentarios

  1. Así como Diógenes rechazaba las acumulaciones externas, se precisa rechazar las acumulaciones internas que nos roban paz. Elijir la honestidad y el minimalismo emocional como camino de buen vivir.
    Gracias Robe un buen artículo que puede traer infinidad de análisis muy variados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *