¿Qué nos impulsa actuar cada día? ©

UNA MIRADA SOBRE LA MOTIVACIÓN TRAVÉS UNA PERSPECTIVA HUMANA Y PSICOLÓGICA

La motivación es esa chispa que nos impulsa a actuar cada día, a perseguir metas, a decidir y a soñar, a levantarnos por la mañana y a tomar decisiones, grandes y pequeñas. Sin embargo, no siempre comprendemos bien qué nos mueve, qué nos empuja: ¿será el deseo, la necesidad, o una ilusión? Entender la naturaleza de estos impulsos nos ayuda a conocernos mejor y orientar nuestras acciones hacia destinos más saludables, como quien se detiene a observar el río para comprender la corriente antes de cruzarlo.

DIFERENCIAS ENTRE “DESEAR” Y “QUERER”

Aunque solemos usar “desear” y “querer” como sinónimos, en psicología tienen matices distintos. El “deseo” se presenta como una fantasía brillante que flota en el aire, sin intención de descender a la tierra. Así, alguien puede imaginarse famoso mientras camina por la calle, dejando que la idea vuele alto y libre, sin realizar esfuerzo alguno por alcanzarla. “Desear” está relacionado con aquello que nos gustaría tener o experimentar, pero sin necesariamente una intención clara de actuar para conseguirlo. En términos motivacionales, el deseo puede ser una fantasía pasajera. “Querer”, en cambio, tiene los pies en el suelo: quien anhela aprender inglés decide inscribirse en clases, toma el libro y comienza a estudiar, transformando el anhelo en acción. “El deseo permanece en el terreno de lo abstracto, a veces inalcanzable; el querer se convierte en motor, propulsando la dinámica motivacional de la persona toda su voluntad hacia una meta real y tangible. Esta diferencia marca nuestra dinámica motivacional, orientando nuestras energías hacia lo posible y lo concreto. En la vida diaria, distinguir entre lo que deseamos y lo que realmente queremos nos ayuda a enfocar nuestra energía en objetivos posibles.

LO NORMAL Y LO ANORMAL EN LA DINÁMICA MOTIVACIONAL

En el vaivén cotidiano, la motivación saludable se reconoce en el equilibrio entre lo que se quiere, lo que se necesita y lo que se hace. Hay quienes buscan superarse en el trabajo y se esfuerzan día tras día, alineando sus acciones con sus capacidades y recursos. En contraste, otros sueñan con ser alguien completamente distinto, aferrándose a una imagen irreal sin aceptar la propia historia, y convierten ese deseo en obsesión, cortando lazos con su realidad y cayendo en la insatisfacción.

EL DESARROLLO DE LAS NECESIDADES HUMANAS

Las personas, al crecer y cubrir sus necesidades básicas, descubren inquietudes nuevas que los invitan a explorar horizontes más altos. El proceso nace del reconocimiento personal: detenerse y preguntar qué se busca y por qué; la formación de valores: los valores familiares, culturales y sociales van moldeando las aspiraciones; aprendizaje: la experiencia y el conocimiento enseñan a identificar caminos y estrategias. Se requiere reflexión y honestidad para distinguir lo que importa realmente, y así, quien antes solo pensaba en sobrevivir, ahora se siente movido a crear arte o a entregarse a causas que otorgan sentido.

EL DESARROLLO ANÓMALO DE LAS NECESIDADES

No siempre ese desarrollo sigue senderos felices. Las experiencias negativas, la ausencia de apoyo o las expectativas ajenas pueden deformar nuestras motivaciones. Así, quien nunca recibió aliento para perseguir sus intereses puede abandonar el intento, o buscar constantemente la aprobación de los demás, sin hallar nunca satisfacción. La presión social, los traumas y la falta de reconocimiento minan la autoestima y llenan de frustración los días, haciendo que las metas se tornen dañinas o imposibles.

EL PAPEL DE LAS ILUSIONES: DON QUIJOTE DE LA MANCHA Y SANCHO PANZA

Las ilusiones tienen el encanto de pintar la vida con nuevos colores. Don Quijote, caballero de los sueños, se lanza a conquistar el mundo convencido de que puede transformar la realidad. Sus ideales, sin embargo, resultan imposibles y terminan llevándolo por caminos absurdos y llenos de desencantos. Sancho Panza, por su parte, sueña con gobernar una ínsula, pero su sentido común lo mantiene cerca de la tierra; aprende a aceptar la realidad y a ajustar sus expectativas. La motivación encuentra en la ilusión una fuente de inspiración, siempre que no se convierta en obsesión. La diferencia entre ilusionar y alcanzar radica en mantener el contacto con lo posible: se puede aspirar a ser un gran artista, y ese sueño puede impulsar el aprendizaje y el esfuerzo, pero esperar el éxito inmediato sin dedicación lleva, inevitablemente, a la decepción. La sabiduría consiste en soñar con los pies sobre la tierra, avanzando con constancia y prudencia.

CONSIDERACIONES PARA UNA MOTIVACIÓN SALUDABLE

Para cultivar una motivación de manera sana, es importante:

•             Diferenciar deseos y objetivos: Reflexiona sobre lo que realmente quieres y lo que se puede.

•             Establecer metas realistas: Apunta alto, pero con los pies en la tierra.

•             Valorar el esfuerzo: Reconoce que lograr algo requiere dedicación y constancia.

•             Aceptar la realidad: Adapta tus ilusiones y expectativas a lo que es posible.

•             Buscar apoyo: Rodéate de personas que te animen y ayuden a crecer.

•             Cuidar la autoestima: Celebra los logros y aprende de los fracasos.

La motivación saludable combinación de ilusión y acción, sueños y realismo, garantiza el avance sin perder el centro emocional ni la conexión con las propias posibilidades.

CONCLUSIONES

Descubrir la diferencia entre desear y querer, distinguir lo ilusorio de lo alcanzable, y desarrollar las propias necesidades de forma saludable son piezas clave para una vida plena. Como Don Quijote, es hermoso soñar, pero como Sancho Panza, es sabio caminar con sensatez. Una motivación robusta y equilibrada nos invita a crecer, a superarnos y a disfrutar del trayecto, manteniendo siempre el balance entre la fantasía y la realidad.

Roberto Cura MS
Roberto Cura MS
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