¿Por qué me cuesta tanto alcanzar la felicidad?

ALCANZAR LA FELICIDAD TAMBIEN DEPENDE DE COMO CONSTRUIMOS NUESTRA VIDA

¿Somos realmente los autores de nuestra propia existencia?

Autor: Roberto Cura, MS

Al escribir este artículo me viene particularmente a la memoria el caso de Diego. Era un hombre inteligente, talentoso, de amplios conocimientos. Disfrutaba de una familia, tenía amigos y disponía de condiciones materiales favorables. Sin embargo, se sentía profundamente infeliz.

¿Cómo algo así puede explicarse? ¿Es que acaso nuestra felicidad depende solamente de lo que tenemos o de las circunstancias que nos rodean?

Mujer contemplando dos caminos en un paisaje natural, símbolo de las decisiones y de nuestra manera de afrontar la vida para alcanzar la felicidad.

Hace algunos años, a partir de una experiencia personal, escribí en fB (05/27/2021) una reflexión titulada “La vida mía está dentro de mí”. Hoy continúo convencido de que, sin negar la realidad que nos rodea, somos, en buena medida, constructores de nuestra propia existencia.

LA VIDA TAMBIÉN ES COMO LA INTERPRETAMOS

Recordaba también el caso de Andrés, quien acudió al médico por un dolor abdominal. Una radiografía hizo sospechar la existencia de un aneurisma de la aorta abdominal. Durante varios días vivió angustiado, temiendo por su vida, hasta que por fin una tomografía descartó aquella alarmante posibilidad.

¿Qué había sucedido? Andrés nunca tuvo el aneurisma que tanto temía. Sin embargo, durante aquellos días vivió como si aquella enfermedad fuera una realidad. Su angustia no provenía de una enfermedad confirmada, sino del significado que había atribuido a la posibilidad de padecerla.

Yo mismo llegué a comprenderlo años atrás, cuando una experiencia límite puso en peligro mi propia vida. Recuerdo que, mientras permanecía en una sala de cuidados intensivos, comencé a mirar mi existencia de una manera diferente. Muchas cosas que hasta entonces consideraba imprescindibles perdieron importancia, mientras otras, a las que apenas había prestado atención, adquirieron un valor extraordinario. Fue entonces cuando descubrí que, aun sin haber cambiado el mundo que me rodeaba, había cambiado profundamente el mundo que vivía dentro de mí.

Aquella vivencia transformó mi manera de pensar la vida.

NO TODOS VIVIMOS LA MISMA REALIDAD DE IGUAL MANERA

Nuestra percepción del mundo es profundamente subjetiva. Lo que alguien considera hermoso puede resultar indiferente para otra persona. Una melodía puede despertar alegría en alguien y tristeza en otro. ¿Cambió la melodía? Por supuesto que no. Son nuestros recuerdos, experiencias y emociones los que cambian.

Algo semejante ocurre con nuestra existencia. Interpretamos los acontecimientos desde nuestra historia personal, nuestras creencias, temores y expectativas.

Una separación sentimental puede representar para alguien una derrota definitiva y para otra persona, sin dejar de ser dolorosa, una oportunidad para comenzar de nuevo. La jubilación puede significar el final de una vida útil o el descubrimiento de nuevas razones para vivir.

Los acontecimientos pueden ser semejantes; la vida que construimos alrededor de ellos, profundamente diferente.

Ello no significa que podamos cambiar la realidad simplemente pensando de otra manera. Las enfermedades, las pérdidas y las dificultades existen. Pero muchas de nuestras desgracias también nacen, se alimentan o se prolongan por nuestra manera de interpretar y enfrentar la existencia.

AUTORES E INTERPRETES DE NUESTRA PROPIA VIDA

Somos autores e intérpretes de nuestra propia existencia. Autores, porque nuestras decisiones y acciones contribuyen a construir nuestra historia. Intérpretes, porque atribuimos significados a cuanto vivimos.

Ambas funciones se relacionan: nuestra manera de interpretar la vida influye en nuestras decisiones, y estas contribuyen a construir nuestro futuro.

Esta posibilidad de crecimiento y transformación personal encuentra un punto de encuentro con el pensamiento del psicólogo humanista Carl Rogers (1902–1987), psicólogo humanista estadounidense. quien defendía la existencia de una tendencia natural del ser humano hacia el desarrollo de sus potencialidades, a la que denominó tendencia actualizante.

Por eso necesitamos actualizarnos continuamente: revisar nuestras convicciones, cuestionar nuestras interpretaciones y comprender que aquello que ayer considerábamos una verdad definitiva puede dejar de serlo mañana.

No se trata de cambiar por cambiar, sino de evitar que nuestra manera de pensar se convierta en una prisión.

La vida no es una obra terminada. Mientras vivimos, seguimos escribiéndola, interpretándola y, cuando es necesario, corrigiendo su rumbo.

Quizás el secreto para alcanzar la felicidad no esté en perseguirla incansablemente como algo que imaginamos fuera de nosotros, sino en descubrir cuánto de ella depende de nuestra propia manera de pensar, sentir y vivir.

A fin de cuentas, no se trata solamente de preguntarnos por qué nos cuesta tanto alcanzar la felicidad, sino de descubrir cuánto estamos haciendo, consciente o inconscientemente, para acercarnos a ella o alejarnos de ella.

Después de todo, la vida mía está dentro de mí.

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Reconocernos. Comprendernos. Decidir.

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Roberto Cura MS
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5 comentarios

  1. Coincido con el autor en su afirmación de que “construimos nuestra propia existencia”. O sea el ser humano tiene la capacidad de co crear su destino. Pero lamentablemente muchos no lo experimentan.
    En cuanto al tema de los significados, para mí se vinculan a las emociones que experimentamos ante una realidad. Por tanto inciden en nuestro tejido emocional. Se generan vibraciones que pueden hasta dañar nuestro cuerpo físico.
    En cuanto a la felicidad, que es el tema central del texto, para mí es un estado de bienestar elegible. YO elijo ser feliz nos coloca en ese camino.

    • Gracias, Patricia, por tus valiosas reflexiones. Coincido contigo en que participamos activamente en la construcción de nuestra existencia y que los significados que atribuimos a nuestras experiencias influyen en nuestro bienestar. Me parece interesante tu afirmación «Yo elijo ser feliz», aunque introduciría un matiz: podemos elegir nuestras actitudes y decisiones, pero no siempre nuestras emociones. Quizás la felicidad no sea simplemente una elección, sino una construcción cotidiana, en la que también tienen cabida las dificultades y el sufrimiento. Gracias por enriquecer este diálogo.

  2. Esta es una lectura que nos quita la costumbre de culpar a los demás o a la mala suerte de nuestra infelicidad. Nos recuerda que la llave para estar bien está dentro de nosotros mismos.

  3. Me quedo con esta parte.
    Gracias Robe.

    NO TODOS VIVIMOS LA MISMA REALIDAD DE IGUAL MANERA
    Nuestra percepción del mundo es profundamente subjetiva. Lo que alguien considera hermoso puede resultar indiferente para otra persona. Una melodía puede despertar alegría en alguien y tristeza en otro. ¿Cambió la melodía? Por supuesto que no. Son nuestros recuerdos, experiencias y emociones los que cambian.

    Algo semejante ocurre con nuestra existencia. Interpretamos los acontecimientos desde nuestra historia personal, nuestras creencias, temores y expectativas

  4. Me quedo con esta parte.
    Gracias Robe.

    NO TODOS VIVIMOS LA MISMA REALIDAD DE IGUAL MANERA
    Nuestra percepción del mundo es profundamente subjetiva. Lo que alguien considera hermoso puede resultar indiferente para otra persona. Una melodía puede despertar alegría en alguien y tristeza en otro. ¿Cambió la melodía? Por supuesto que no. Son nuestros recuerdos, experiencias y emociones los que cambian.

    Algo semejante ocurre con nuestra existencia. Interpretamos los acontecimientos desde nuestra historia personal, nuestras creencias, temores y expectativas

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